viernes 6 de junio de 2008

¿Qué significa viajar?



Hace pocos días leí el libro "Hijos del Monzón" de David Jiménez, periodista y corresponsal en Asia del periódico El Mundo. El libro es totalmente recomendable, y utiliza las historias de varios niños para acercarnos a la realidad de sus países.

Aunque el libro no trata sobre el turismo, sin embargo en él se realiza una reflexión sobre lo que significa viajar que me ha encantado. En el fondo no existe ninguna reflexión original que no se haya escuchado ya antes de otra forma, pero David lo escribe de una forma particular, que me gusta.

Lo primero que descubre quien se decide a viajar – y por viajar no me refiero a encerrarse en un resort de cinco estrellas en un país exótico-, lo primero que yo descubrí, al menos, es lo mucho que nos parecemos unos a otros. Las preocupaciones de una madre en Oslo y otra de Pekín son las mismas. Las mismas rivalidades, envidias y miserias que viven los tiburones de Wall Street se encuentran en un pequeño pueblo de la jungla camboyana y, de la misma forma, la generosidad de un campesino de Birmania que te ofrece lo poco que tiene se puede encontrar en un grupo de jóvenes londinenses que los domingos reparte té entre los mendigos. Sólo cambian los medios y las circunstancias. Si desde el Holocausto hemos vivido genocidios como los de África (Ruanda), Asia (Camboya) o Europa (los Balcanes) es porque la capacidad para el mal y para el bien es idéntica, en el trópico o en el Ártico, nadie tiene su exclusiva. No hay pueblos mejores o peores. Los deseos y anhelos son los mismos en uno u otro sitio, igual que las preocupaciones e inquietudes, también los motivos que determinan la felicidad y la infelicidad, de forma que, cuando te acercas a un país que una vez te parecía distante y extraño, compruebas que sólo te separan de su gente los matices y que son más – y mucho más importantes – las similitudes.

Por eso viajar es una terapia tan buena contra el racismo, el clasismo o los prejuicios. A mis paisanos les sorprende cuando les cuento que los españoles tenemos más en común con los chinos que con los noruegos, desde su forma de entender la familia a las relaciones sociales, pero tampoco noruegos y chinos son tan diferentes. Los viajes te cuentan que lo que nos une es mucho más esencial que lo que nos diferencia. Que muchos diplomáticos y políticos, e incluso algunos periodistas, piensen que la democracia es un sistema más válido en determinados lugares sólo prueba que es posible mirar sin ver, oír sin escuchar, viajar sin haber partido.


1 comentarios:

Chris dijo...

Hola Rafa,

Ahora mismo salgo a comprar el libro. Me ha encantado la cita y te estoy agradecido por compartirla. Como bien dices, no dice nada que no se haya dicho antes pero aun asi cada vez que leo los mismos sentimientos en distintas palabras escritas por distintas personas me ratifico en mi propia lema: Viajando nos hacemos mejores y ayudando a que otros viajen hacemos mejor nuestro mundo". Si desde tu agencia de viajes transmites este mensaje a tus clientes tu labor profesional será más importante de lo que puedas imaginar.

Chris
www.maletamediovacia.com