En su Blog de Viajes Jorge Gobbi destaca el viejo problema existente con las declaraciones de la Unesco de lugares como Patrimonio de la Humanidad. Jorge se hace eco de un artículo del períodico inglés The Independent, donde se muestran varios ejemplos de los problemas que esa declaración trae para algunos destinos, y muestra su propio ejemplo con el caso argentino de Purmamarca.
El principal problema de la Unesco es que esa declaración se convierte básicamente en un sello de marketing, en lugar de una opción para mejorar la conservación de lugares destacados para toda la humanidad, ya sea por sus valores naturales o culturales.
Cuando la Unesco declara un lugar como Patrimonio de la Humanidad no tiene en cuenta la repercusión turística que esa declaración implica, con el consiguiente aumento en el número de visitantes. Ese aumento conduce a una degradación del lugar, bien directamente, o indirectamente cuando se produce el desarrollo de las instalaciones turísticas que se crean para atender ese aumento de turistas: hoteles, restaurantes, lugares de ocio, etc.
Además, la Unesco sólo actúa a instancias del país que lo solicita. Es decir, sólo declara patrimonio los lugares que les solicitan. Evidentemente, los países solicitan la declaración para los lugares en los que tienen algún interés, normalmente económico y relacionado con el turismo. Lo que buscan los países es mejorar la comercialización de un destino al tener el sello de Patrimonio de la Humanidad.
En principio, este afán mercantilista no tendría nada malo si existieran los controles necesarios para que no se les fuera de madre. Pero la realidad no es ésa, ya que la Unesco no controla absolutamente nada. Los problemas se acentúan en los países menos desarrollados, donde los controles son todavía menores.
El hecho de que la Unesco sólo actúe a instancias del país solicitante tiene otra repercusión aún más negativa: especialmente en los países menos desarrollados, muchos lugares que merecerían protección no la están recibiendo, simplemente porque sobre ellos no hay un interés turístico evidente. Y como el país no lo solicita, la Unesco no los declara patrimonio.
Como véis, todos esos cuentos tan bonitos que nos cuentan en la tele con los nuevos sitios patrimonio de la Humanidad, tienen en realidad más sombras que luces.
miércoles 27 de mayo de 2009
El "sello de marketing" de la Unesco
Etiquetas:
turismo sostenible,
Unesco
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